El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este jueves 7 de mayo que el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, le expresó que no tiene intenciones de invadir Cuba, tras una reunión sostenida entre ambos líderes en la Casa Blanca.
“Si la traducción fue correcta, me dijo que no piensa invadir Cuba”, declaró Lula durante una conferencia de prensa ofrecida en la embajada brasileña en Washington D.C., donde también calificó el mensaje como una señal positiva para la estabilidad regional.
El gobernante brasileño afirmó que durante el encuentro abordaron la situación de Cuba y se mostró dispuesto a colaborar en un proceso de diálogo. “Si él necesita ayuda para discutir la situación de Cuba, estoy completamente a disposición”, expresó Lula, quien además insistió en la necesidad de buscar una salida diplomática al conflicto entre Washington y La Habana.
Lula también reiteró su postura histórica contra el embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba desde hace más de seis décadas. “Es el bloqueo más largo en la historia de la humanidad”, sostuvo el presidente brasileño, mientras abogó por encontrar mecanismos que permitan poner fin a las sanciones.
No obstante, el mandatario aclaró que su visita a Washington estuvo enfocada principalmente en temas bilaterales relacionados con Brasil, incluyendo comercio, aranceles y cooperación estratégica en minerales críticos.
Las declaraciones de Lula ocurren luego de que el pasado 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional”, acción que Washington considera una amenaza para su seguridad por parte de la isla.
La administración estadounidense ha acusado al gobierno cubano de mantener vínculos con países hostiles y de permitir operaciones militares y de inteligencia de Rusia y China en territorio cubano. Como parte de esas medidas, Washington anunció nuevos aranceles y restricciones económicas.
Este mismo jueves, el secretario de Estado, Marco Rubio, informó sobre nuevas acciones contra Cuba, argumentando que buscan proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y limitar el acceso del gobierno cubano a activos considerados ilícitos.
Por su parte, el gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y ha advertido que defenderá su soberanía e integridad territorial frente a cualquier amenaza externa.




