El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) informó que el fenómeno climático de El Niño comienza a mostrar señales más claras de desarrollo en el océano Pacífico, aunque actualmente las condiciones aún se mantienen en fase neutral.
De acuerdo con la institución, los modelos climáticos internacionales estiman una probabilidad del 82 % de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026. Además, la tendencia podría mantenerse durante finales de este año e inicios de 2027, aunque el escenario más probable apunta a un evento entre débil y moderado.
Las autoridades explicaron que, para El Salvador, mayo y junio podrían registrar lluvias dentro de los parámetros previstos; sin embargo, hacia julio y agosto aumentaría la probabilidad de una reducción de precipitaciones, incremento de temperaturas y una canícula con inicio temprano y duración más prolongada.
Entre los posibles efectos asociados al fenómeno se encuentran temperaturas más altas durante el día, ambientes más secos, estrés para los cultivos y menor disponibilidad de agua en algunas zonas del país, especialmente en sectores vulnerables a la sequía.
Pese a estas proyecciones, Medio Ambiente aclaró que todavía no se pueden confirmar impactos definitivos, ya que el comportamiento del fenómeno continúa bajo monitoreo constante. La institución señaló que las próximas semanas serán clave para determinar cómo evolucionará El Niño y cuáles podrían ser sus efectos reales en el territorio salvadoreño.




