Colombia volvió a vivir momentos de tensión este viernes, 24 de abril, tras registrarse un nuevo atentado en Cali, donde un vehículo acondicionado con explosivos detonó en las inmediaciones del Batallón de Infantería No. 8 Pichincha, unidad vinculada a la Tercera Brigada del Ejército Nacional.
Las primeras versiones indican que la explosión ocurrió cerca de las 10:00 de la mañana y provocó escenas de alarma en la zona, donde incluso un bus se prendió en llamas tras la detonación. El ataque, ocurrido cerca de una instalación militar, volvió a encender alertas sobre el deterioro de la seguridad en Colombia.
El atentado se produce en medio de una compleja coyuntura de violencia que mantiene bajo presión al gobierno de Gustavo Petro y reaviva el debate sobre la efectividad de su estrategia de seguridad “Paz Total”.
El hecho también cobra relevancia por los constantes desencuentros en redes sociales entre Petro y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quienes han sostenido cruces por los modelos para enfrentar la criminalidad. Mientras Petro ha cuestionado en reiteradas ocasiones el sistema penitenciario y la política de seguridad salvadoreña, este nuevo atentado vuelve a poner el foco sobre los desafíos de seguridad que enfrenta Colombia.




