La locura deportiva generada por el triunfo de México sobre Ecuador, por la clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo, se cobró en la madrugada de este miércoles tres vidas.
La policía de la Ciudad de México estimó que alrededor de un millón de personas salieron a las calles para festejar que, tras cuarenta años, México logró ganar un partido de eliminación directa en un Mundial.
De acuerdo con la autoridad, un hombre de 44 años y una mujer de 19 fallecieron por asfixia tras quedar atrapados en una aglomeración sobre la calle Lancaster, casi esquina con Paseo de la Reforma, la principal avenida de la ciudad.
Una tercera víctima, una mujer de 48 años, fue hallada inconsciente en la calle Berna, recibió maniobras de reanimación y fue trasladada a un hospital, donde posteriormente fue declarada sin vida, también por asfixia.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana y los servicios de emergencia desplegaron un operativo en la zona para desalojar a los asistentes y atender a personas lesionadas durante la concentración masiva. La presidenta Claudia Sheinbaum se solidarizó, este jueves en conferencia de prensa, con las familias de los fallecidos y prometió apoyarlos.
La primera victima mortal de los festejos tuvo lugar en el partido anterior, contra Republica Chequia, en el estado de Baja California Sur, sobre la costa del Pacífico. Un hombre, en estado de ebriedad, arrolló con su automóvil a una aglomeración de aficionados que festejaban y luego fue interceptado y golpeado brutalmente. Murió en el hospital, en la previa al partido entre México y Ecuador.
Intento de rescate en vano
La alcaldesa de la capital mexicana, Clara Brugada, ha señalado en redes sociales que se activaron «todos los protocolos de atención médica» y los equipos de emergencia de Ciudad de México atendieron «de manera inmediata» la alerta de tres personas inconscientes en distintos puntos de las inmediaciones de Paseo de Reforma, Sin embargo, «lamentablemente perdieron la vida», ha sentenciado.
Ciudad de México saturada
Vídeos en redes sociales muestran el Paseo de la Reforma de Ciudad de México completamente abarrotado por los aficionados, que dejaron unas imágenes únicas en el país.
El desborde llegó incluso a las iglesias, donde los fanáticos irrumpieron para ponerle camisetas de la selección mexicana a las imágenes religiosas.
El furor es prácticamente una fuerza natural. Cuando Julián Quiñones abrió el marcador frente a Ecuador, fue tan grande el impacto en el Estadio Azteca que se activo un indicador del Sistema Sismológico Nacional, dedicado a monitorear potenciales riesgos de terremoto en un país históricamente sísmico.




