La llegada de las lluvias ha traído consigo el regreso de los tradicionales zompopos de mayo, un fenómeno natural que cada año llama la atención de miles de salvadoreños y que históricamente ha sido considerado una señal de la entrada del invierno.
Aunque popularmente son conocidos como «zompopos de mayo», su aparición depende principalmente de las condiciones climáticas y de la humedad del suelo. Por ello, en algunas ocasiones pueden observarse durante junio, cuando las lluvias crean el ambiente adecuado para que abandonen sus colonias y realicen su vuelo reproductivo.
Estos insectos pertenecen al grupo de las hormigas cortadoras de hojas y destacan por su capacidad de transportar fragmentos de vegetación que utilizan para cultivar hongos, su principal fuente de alimento. Debido a este comportamiento, son considerados uno de los ejemplos más avanzados de agricultura en el reino animal.
Más allá de su importancia ecológica, los zompopos ocupan un lugar especial en la cultura salvadoreña. Su aparición forma parte de recuerdos, costumbres y tradiciones transmitidas de generación en generación, convirtiéndolos en uno de los símbolos más representativos de la temporada lluviosa en el país.






