Este viernes 4 de abril se cumplen 26 años desde el asesinato de la menor Katya Miranda, en una playa de La Paz.
El sábado de Gloria de 1999, en playa Los Blancos, Katya fue violada y asesinada mientras se encontraba en un rancho propiedad de su abuelo paterno, Carlos Miranda González; este que fuera el principal sospechoso y quien, tras un proceso judicial complejo por la contaminación de la escena, finalmente fue condenado a 13 años y 4 meses de prisión.
Miranda González falleció en libertad en 2018, luego que la Sala de lo penal de la Corte Suprema de Justicia emitiera un fallo absolutorio exonerándolo de cualquier delito relacionado a este caso por falta de pruebas.
La madre de la víctima, Hilda Jiménez, ha luchado por años en concientizar a los padres y estimular a los niños a tener confianza y hablar sobre lo que les pasa, “Antes de que la mataran, Katya había querido tener alas para volar, ese es un síntoma para salir de una situación”, mencionó durante una misa en el Colegio Sagrado Corazón, donde Katya estudió.