El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita oficial marcada por las tensiones comerciales, el desarrollo de la inteligencia artificial y los conflictos internacionales.
Xi Jinping y su esposa, Peng Liyuan, fueron recibidos con honores militares, incluido un desfile, 21 cañonazos y el sobrevuelo de un escuadrón de la Fuerza Aérea estadounidense.
Antes del inicio de las conversaciones, Trump aseguró que China tampoco busca establecer barreras al desarrollo de la inteligencia artificial y señaló que la denominada “superinteligencia” sería uno de los temas principales de la reunión.
“Quiero dejarla exactamente donde está”, afirmó Trump al referirse al desarrollo de la IA, mientras sostuvo que la posición de China sería similar.
Los mandatarios también abordarán la tregua comercial entre ambas potencias, alcanzada después de que Estados Unidos amenazara con imponer nuevos aranceles a productos chinos y Pekín respondiera con medidas similares.
La suspensión de la escalada arancelaria se mantiene hasta el 10 de enero, según informó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Durante las conversaciones preliminares entre funcionarios de ambos países también se planteó establecer un canal de comunicación para abordar preocupaciones relacionadas con la inteligencia artificial.
La agenda incluye además la guerra entre Estados Unidos e Irán, así como la situación de Taiwán. Medios estadounidenses han citado fuentes anónimas que señalan que China habría proporcionado información de inteligencia a Irán, acusación que Pekín no ha confirmado públicamente.
Trump indicó que ese asunto también sería tratado con Xi y aseguró que las conversaciones avanzaban de manera positiva.
Por su parte, Xi afirmó, según declaraciones difundidas por la agencia estatal Xinhua, que China y Estados Unidos deben ser “socios más que rivales”, destacando los vínculos entre ambos pueblos y la interdependencia de sus economías.
La visita de Xi a Washington concluirá el viernes por la mañana, después de un encuentro entre ambas parejas presidenciales y una visita a los Archivos Nacionales de Estados Unidos.





