El Partido Demócrata logró una importante victoria en las elecciones de medio término del 3 de noviembre, al conquistar la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de Estados Unidos, desplazando a los republicanos del control de ambas cámaras.
El resultado representa un cambio en el equilibrio de poder durante los últimos dos años del mandato del presidente Donald Trump, quien ahora enfrentará un Congreso dominado por la oposición.
Con el control legislativo, los demócratas tendrán mayor capacidad para supervisar las acciones del Gobierno, impulsar investigaciones y bloquear o modificar iniciativas de la administración republicana.
La jornada electoral también definió 36 gubernaturas, configurando un nuevo mapa político en Estados Unidos y abriendo una etapa de mayor disputa entre la Casa Blanca y el Congreso.







