Más de un centenar de niños han fallecido en menos de un mes en Bangladesh a causa de un brote de sarampión que ha encendido las alertas de las autoridades sanitarias y organismos internacionales.
De acuerdo con reportes oficiales, la mayoría de las víctimas son menores de cinco años, incluidos bebés, lo que evidencia la alta vulnerabilidad de este grupo ante una enfermedad altamente contagiosa pero prevenible mediante vacunación.
El incremento acelerado de casos ha generado una fuerte presión en el sistema de salud, con hospitales desbordados y una creciente demanda de atención médica. En algunas zonas, los centros asistenciales han reportado dificultades para atender a todos los pacientes que presentan síntomas asociados al sarampión.
Ante este escenario, el Gobierno, con el apoyo de organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, ha puesto en marcha una campaña de vacunación de emergencia para contener la propagación del virus.
Las jornadas buscan inmunizar a más de un millón de niños en las áreas más afectadas, priorizando comunidades con baja cobertura de vacunación, donde el brote ha tenido mayor impacto.
Especialistas señalan que este tipo de crisis suele estar vinculado a la disminución en las tasas de inmunización, interrupciones en campañas de salud y dificultades de acceso a servicios médicos, factores que crean brechas de protección en la población infantil.
El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños no vacunados.




