Ante la crisis de la ganadería ovina y el incremento sostenido de precios —que en marzo alcanzó un 3,4%, la cifra más alta de 2026, una alternativa poco convencional comienza a posicionarse en la Patagonia argentina: la comercialización de carne de burro. La iniciativa surge como respuesta a la baja rentabilidad del sector lanero, afectado además por depredadores y condiciones climáticas adversas.
El productor chubutense Julio Cittadini, junto a Ximena, propietaria de una carnicería local, lideran este proyecto que busca reconvertir el uso de tierras en la región. “Es una prueba experimental que ha sido un éxito”, afirmó Ximena en declaraciones a LN+, destacando que la idea nació ante la necesidad de mantener la actividad productiva en campos donde la cría de ovejas ha dejado de ser viable.
Según detalló, en apenas tres días se agotó toda la carne disponible, correspondiente a cuatro animales procesados en ocho medias reses. “Hay gente que compró y volvió a comprar porque gustó”, señaló, evidenciando una aceptación positiva por parte de los consumidores frente a esta nueva propuesta gastronómica.






