Las protestas registradas en tres países europeos durante octubre han estado marcadas por reclamos económicos y sociales, así como por episodios de violencia en varias ciudades.
En Italia, cientos de manifestantes se enfrentaron con la Policía en el centro de Milán durante una concentración contra el encarecimiento de la vida y las deficiencias de los servicios públicos. En la plaza del Duomo, grupos levantaron barricadas, lanzaron petardos y atacaron el cordón policial. Los agentes respondieron con cargas y gases lacrimógenos.
Medios italianos reportaron numerosos heridos y cerca de medio centenar de detenidos. Los incidentes provocaron el cierre de la estación de metro del Duomo y afectaron la actividad comercial en el centro de la ciudad.
También hubo enfrentamientos en Bolonia, donde la Policía utilizó cañones de agua y detuvo a siete personas, según la agencia ANSA. En Turín se registraron momentos de tensión durante las manifestaciones contra el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni.
En Roma, miles de personas participaron en una movilización convocada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y más de cien asociaciones. Entre las demandas figuraron mejores salarios, servicios públicos, impuestos más justos y una reducción del gasto militar. El secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, anunció una huelga general para el 20 de noviembre.
En Francia, las manifestaciones también estuvieron relacionadas con el aumento de los precios y el deterioro de los servicios públicos. Las movilizaciones incluyeron incidentes y disturbios en distintas zonas del país, según los reportes difundidos durante la jornada.
Por su parte, en Albania, las protestas estudiantiles en la capital, Tirana, se intensificaron con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, incendios y ataques contra edificios gubernamentales.
Los reclamos comenzaron por el costo de los estudios, el deterioro de las instalaciones educativas, la falta de ayudas económicas y las dificultades para encontrar empleo después de graduarse. Posteriormente, las movilizaciones incorporaron denuncias de corrupción y exigencias de renuncia al primer ministro Edi Rama.
Entre los edificios afectados en Tirana estuvieron los ministerios de Educación y Finanzas. La Policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. Según France 24, los enfrentamientos registrados el martes dejaron 40 detenidos y varios heridos, entre ellos policías, manifestantes, periodistas y transeúntes.
En Albania, el descontento también está relacionado con cuestionamientos a un proyecto turístico de lujo en el sur del país, vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. La iniciativa ha generado protestas por sus posibles efectos sobre un humedal y por las denuncias de falta de transparencia.
Ante los disturbios en Italia, Meloni defendió el derecho a manifestarse pacíficamente, pero condenó los actos violentos. En Albania, el presidente Bajram Begaj y el Gobierno llamaron a evitar la violencia, mientras que la delegación de la Unión Europea pidió proporcionalidad en la actuación policial.
Las movilizaciones en los tres países comparten reclamos relacionados con el costo de la vida y los servicios públicos, aunque en Albania las demandas también se han extendido de forma explícita a la corrupción y al rechazo al Gobierno.




