Una de las estudiantes relató que llegó a pensar que nunca lograría estudiar en una universidad. Ahora asegura sentirse emocionada por haber alcanzado ese momento. Otro beneficiario destacó que desde pequeño aspiraba a convertirse en profesional y que la oportunidad le genera orgullo.
Los testimonios forman parte de la narrativa de Generación que Florece, bajo el mensaje: “La educación superior ya no es un privilegio, ahora es mi derecho”. Para estos jóvenes, la beca representa el inicio de una etapa en la que pueden avanzar hacia las metas que se propusieron.





