El diputado de ARENA, Francisco Lira, aseguró durante una entrevista televisiva que el partido tricolor “no ha robado”, en una declaración qué ha causado indignación entre los salvadoreños.
Lira defendió la trayectoria de su instituto político en medio de cuestionamientos históricos sobre la gestión de ARENA en el poder. Sin embargo, sus palabras contrastan con el historial de señalamientos y procesos de corrupción que han marcado a figuras vinculadas al partido en las últimas décadas.
ARENA gobernó El Salvador entre 1989 y 2009, periodo en el que varios de sus expresidentes y exfuncionarios fueron procesados o condenados por delitos relacionados con corrupción. Entre los casos más emblemáticos figura el del expresidente Elías Antonio Saca, condenado por el desvío de más de 300 millones de dólares de fondos públicos durante su administración. También se han señalado irregularidades en el uso de donaciones internacionales, como fondos destinados a la reconstrucción tras los terremotos de 2001, que fueron objeto de investigaciones fiscales.
Además, el partido ha enfrentado cuestionamientos por presuntos esquemas de financiamiento irregular y mal manejo de recursos estatales, lo que ha impactado su imagen pública y reducido su fuerza electoral en los últimos años.
Las declaraciones de Lira se suman a una línea de defensa dentro de ARENA que atribuye los casos de corrupción a “personas individuales” y no a la estructura partidaria. No obstante, críticos sostienen que los múltiples casos acumulados han terminado por afectar la credibilidad institucional del partido.
En el actual escenario político, ARENA se mantiene como fuerza opositora, aunque con menor representación, señalado constantemente por su pasado y con un futuro dentro del sistema político salvadoreño, complicado por la reducción considerable de apoyo popular.






