En El Salvador, reclusos considerados no violentos participan en programas de rehabilitación donde aprenden nuevas habilidades mientras elaboran pupitres y sillas destinados a espacios educativos del proyecto The Classroom Project. Como parte de esta iniciativa, los internos trabajan en la fabricación de mobiliario que será utilizado en aulas diseñadas para que niños puedan aprender, crecer e imaginar en mejores condiciones.
Además de contribuir a mejorar los espacios educativos, los participantes del programa también obtienen beneficios en la reducción de días de sus condenas. Cada mesa y silla construida representa una oportunidad tanto para fortalecer la educación de la niñez como para impulsar procesos de reinserción y transformación para quienes buscan una nueva oportunidad en la sociedad.





