El Salvador atraviesa una etapa clave conocida como bono demográfico, caracterizada por una mayor proporción de población en edad de trabajar, lo que representa una oportunidad estratégica para el crecimiento económico del país.
Según el Banco Central de Reserva (BCR), la relación de dependencia ha disminuido significativamente, pasando de 97.4 personas dependientes por cada 100 en edad productiva en 1965 a 48 en la actualidad, lo que implica una menor carga económica y un mayor potencial productivo.
Los resultados del Censo de Población y Vivienda 2024 refuerzan esta tendencia. De acuerdo con los datos presentados por el presidente del BCR, Douglas Rodríguez, la Población Económicamente Activa (PEA) aumentó del 45.4 % en 2007 al 52.5 % en 2024, evidenciando un crecimiento sostenido de la fuerza laboral en el país.
Este incremento ha sido particularmente notable en los grupos de edad entre los 20 y 65 años, es decir, en el segmento más productivo de la población, lo que confirma que El Salvador se encuentra en una fase favorable de su transición demográfica.
A este comportamiento se suma una reducción significativa en la tasa de desocupación, que pasó del 11.4 % en 2007 a 4.5 % en 2024, lo que refleja una mejora en la capacidad del mercado laboral para absorber a personas en edad de trabajar.
Este escenario ha sido acompañado por el enfoque del Gobierno del presidente Nayib Bukele, quien ha destacado en distintas intervenciones la importancia del talento humano, la juventud y la generación de oportunidades como motores del crecimiento económico.
El impulso a programas de formación, empleo y desarrollo tecnológico apunta a capitalizar este momento demográfico, donde una mayor cantidad de personas puede integrarse a la actividad productiva.
Especialistas coinciden en que el bono demográfico representa una ventana de oportunidad temporal. Su aprovechamiento depende de la capacidad del país para generar empleos de calidad, fortalecer la educación y fomentar la inversión.
En ese sentido, los datos del Censo 2024 no solo confirman que El Salvador cuenta con una base sólida de población productiva, sino que también evidencian avances en empleo que pueden convertirse en un motor clave para el desarrollo económico sostenido del país.






