El Salvador ha logrado una reducción histórica en la mortalidad infantil, pasando de 101 muertes por cada mil nacidos vivos en 1950 a 9.3 en 2025, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), un avance respaldado por reformas estructurales en la atención materno-infantil y nuevas estrategias del sistema de salud.
Uno de los pilares de esta transformación ha sido la implementación de leyes impulsadas desde el Despacho de la primera dama, Gabriela de Bukele, como la Ley Nacer con Cariño y la Ley Crecer Juntos, que colocan a la madre y al bebé en el centro del sistema de atención.
Estas normativas han dado paso a un cambio profundo en la forma en que se atiende el embarazo, el parto y la primera infancia, promoviendo un modelo humanizado, integral y basado en evidencia científica.
Como parte de este nuevo enfoque, el país avanza en la consolidación del Centro de Maternidad Nacer con Cariño “El Nido”, una infraestructura especializada que busca concentrar en un solo lugar todos los servicios para madres, recién nacidos y sus familias.
Este centro ha sido concebido como el primero en su tipo en la región y un referente del nuevo modelo de atención materno-infantil, alineado con la implementación de la Ley Nacer con Cariño.
“El Nido” contará con servicios integrales que incluyen ginecología, obstetricia, pediatría, atención psicológica, asesoría en lactancia materna y educación prenatal, además de espacios diseñados para el desarrollo temprano del niño.
Asimismo, incorporará áreas de formación para el personal de salud, con simuladores, aulas y espacios de investigación, con el objetivo de garantizar una atención cada vez más especializada y de calidad.
Este modelo integral busca intervenir desde antes del nacimiento, una etapa que, según evidencia científica, tiene impacto directo en la salud y el desarrollo de las personas a lo largo de su vida.
A la par de estas reformas, el Ministerio de Salud ha fortalecido sus estrategias de prevención con campañas de vacunación más amplias, incluyendo brigadas comunitarias y jornadas casa por casa.
Estas acciones han permitido llegar a comunidades rurales o de difícil acceso, asegurando que bebés y niños completen sus esquemas de vacunación y reduciendo el riesgo de enfermedades prevenibles.
La combinación de atención médica humanizada, nuevas leyes de protección a la infancia, infraestructura especializada como “El Nido” y estrategias territoriales de salud ha sido determinante en la reducción sostenida de la mortalidad infantil, que podría descender a 7.2 por cada mil nacidos vivos en 2050.





