Cuando Courteney Cox recibió la propuesta de participar en una nueva comedia de NBC Friends, no sabía que estaba a punto de formar parte de una de las series más icónicas de la televisión. En ese momento, su carrera tenía un perfil creciente, con participaciones en series como Family Ties y Seinfeld, además de papeles en películas como Ace Ventura: Pet Detective.
Pero lo que ella no imaginaba era que la decisión de rechazar un personaje para interpretar otro cambiaría su vida y la definiría como una de las actrices más queridas de la pantalla chica.
Según Today, la historia comenzó cuando los creadores de Friends, David Crane y Marta Kauffman, junto con el director de casting, propusieron a Cox para el papel de Rachel Green. En los primeros borradores del guion, Rachel era concebida como el personaje con mayor potencial de evolución: una joven mimada que dejaba atrás su vida de lujos para independizarse y aprender a valerse por sí misma en Nueva York.
La idea de que Cox pudiera interpretar a esta mujer encajaba bien con su experiencia previa en comedias, su presencia en pantalla y su habilidad para el humor físico. Sin embargo, cuando la actriz leyó el guion, sintió que Rachel no era el personaje adecuado para ella.
Cox reveló esta historia años después en el podcast Off Camera with Sam Jones, donde recordó lo que pensó en ese momento: “Por alguna razón, pensé que me identificaba más con Monica, lo que tal vez sea cierto”, explicó.
A pesar de que le habían ofrecido la posibilidad de interpretar a Rachel, su instinto le decía que su conexión con el personaje era mucho más fuerte. “Soy muy parecida a ella… No soy tan limpia como Monica, pero sí soy ordenada. Y no soy tan competitiva, aunque algunas personas, mi pareja Johnny McDaid, dirían que sí lo soy”, confesó.
El personaje de Monica, a diferencia de Rachel, era estructurado, metódico y con una fuerte necesidad de controlar su entorno. Era la amiga que siempre tenía un plan, la que organizaba todo, la que se aseguraba de que cada detalle estuviera en su lugar. Esa energía se adecuaba más a la personalidad de Cox, quien sintió que podía aportarle autenticidad al papel. Fue entonces cuando, en lugar de aceptar el papel que le estaban ofreciendo, pidió que le hicieran una prueba para el de Monica.
El equipo de producción, que aún estaba en plena fase de casting, accedió a su solicitud y permitió que hiciera una audición para Monica. Su interpretación convenció a todos de inmediato. Cox logró capturar la esencia del personaje: una mezcla de ternura, neurosis y un fuerte deseo de aprobación que se convirtió en una de las señas de identidad de Monica Geller.
A partir de ese momento, la elección quedó clara: Jennifer Aniston, quien también estaba audicionando para la serie y había llamado la atención de los productores, se quedó con el papel de Rachel Green, y Cox fue confirmada como Monica.
Desde el primer día en el set, la actriz sintió que había tomado la decisión correcta. En la misma entrevista con Sam Jones, recordó cómo se sintió durante la grabación del episodio piloto. “Eso fue un rayo en una botella. Tener a esos escritores, a esos creadores del programa, al equipo que reunieron y a los actores… simplemente funcionó. Quiero decir, el casting fue perfecto. Realmente lo fue”, dijo.
La química entre los seis actores fue instantánea, y el público lo percibió de inmediato. “Sabía, durante el piloto, que simplemente funcionaba. La gente reaccionó. Se sentía bien. Todos nos llevábamos bien. Era un gran grupo de personas que fueron reunidas por la razón correcta”, agregó.