Tras la operación militar que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, Estados Unidos ha reubicado dos de sus buques de guerra, el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, en aguas del Atlántico al norte de Cuba, informaron funcionarios de defensa al Washington Post y fue reportado por medios internacionales.
La medida forma parte de un ajuste en el despliegue naval estadounidense en el Caribe luego de la ofensiva que llevó a la detención de Maduro y otros movimientos estratégicos en la región. Según las fuentes, al menos uno de los buques podría regresar en las próximas semanas a su base en Norfolk, Virginia, aunque ambos permanecen bajo el mando del Comando Sur de EE. UU. y podrían ser redistribuidos rápidamente si la situación lo exige.
Los navíos anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio, usados tradicionalmente para desplegar infantería de marina, aeronaves y equipo pesado, fueron piedra angular en el despliegue regional antes y durante la operación en Venezuela. Su presencia frente a Cuba —país aliado de Caracas— también es interpretada por analistas como un mensaje estratégico en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes en el hemisferio.
Este movimiento se da en paralelo a la reducción de efectivos y aeronaves estadounidenses en el Caribe, reflejando una transición táctica tras alcanzar el principal objetivo militar, aunque Washington no ha descartado por completo futuros despliegues o acciones adicionales en la región.
La captura de Maduro y los ajustes militares de EE. UU. han generado reacciones mixtas en el escenario internacional, con críticas de aliados de Venezuela y llamados al respeto de la soberanía nacional, mientras la administración estadounidense sostiene que sus acciones buscan garantizar la estabilidad y contrarrestar amenazas transnacionales.





