El Papa León XIV celebrará la Misa in Coena Domini del Jueves Santo en la Basílica de San Juan de Letrán el próximo 2 de abril, retomando una tradición histórica del Obispo de Roma que había quedado en suspenso durante los doce años del pontificado de Francisco. El anuncio fue realizado la semana pasada por la Casa de la Prefectura Pontificia y marca un gesto significativo en el inicio del nuevo pontificado.
La decisión contrasta con la línea pastoral inaugurada por el Papa Francisco en su primer Jueves Santo, el 28 de marzo de 2013, cuando optó por celebrar la Eucaristía en la capilla del centro penitenciario juvenil de Casal del Marmo, al norte de Roma. En aquella ocasión, el pontífice lavó los pies a doce personas privadas de libertad, entre ellas mujeres y fieles de distintas confesiones religiosas, subrayando un mensaje de cercanía con los más vulnerables.
A partir de ese momento, Francisco dejó de celebrar esta liturgia en la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del Obispo de Roma, rompiendo con la práctica seguida por sus predecesores. Esta opción pastoral se repitió durante todo su pontificado y fue interpretada como una forma de llevar el centro de la celebración a espacios de sufrimiento y exclusión.
Para monseñor Giovanni Falbo, canónigo lateranense y camarlengo del Capítulo Catedralicio, esa etapa debe entenderse como un paréntesis. En declaraciones a ACI Prensa, explicó que la decisión de Francisco fue una excepción motivada por el deseo de ofrecer un signo claro de predilección por los pobres y los últimos, aunque también implicó limitaciones prácticas, como la imposibilidad de que numerosos sacerdotes de la diócesis de Roma participaran en la celebración por falta de espacio.
Según Falbo, la recuperación de esta tradición por parte del Papa León XIV no supone un abandono de la atención pastoral a los más necesitados. Señaló que existen múltiples ocasiones a lo largo del año para subrayar el compromiso de la Iglesia con los pobres, y destacó que esta decisión refuerza el papel del pontífice como Obispo de Roma, no solo en el título, sino también en el ejercicio concreto de su ministerio.








