El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, remitió una segunda carta al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en la que lo llama “apreciado amigo” y le solicita su intervención urgente frente a lo que califica como una “gravísima amenaza” por parte de Estados Unidos contra su país.
En la misiva, fechada el 27 de agosto de 2025, Maduro denuncia que Venezuela ha sido víctima de una política de “hostigamiento sistemático” ejercida por Washington durante los últimos años.
El mandatario señala medidas coercitivas unilaterales, campañas internacionales de descrédito y maniobras para criminalizar a instituciones y dirigentes venezolanos.
El jefe de Estado asegura que esas acciones se han intensificado recientemente, transformándose en un escenario de agresiones que, a su juicio, representan una amenaza inédita para la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe.
En concreto, el gobernante venezolano reprocha el despliegue de una fuerza naval estadounidense en aguas cercanas, integrada por destructores, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear de ataque rápido.
Maduro sostiene que esta operación militar constituye una violación directa de los principios de la Carta de la ONU, en particular la igualdad soberana de los Estados, la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza y la obligación de resolver las controversias por medios pacíficos.
En su carta pide a Guterres que “asuma la defensa activa” de esos valores fundamentales e inste al presidente Donald Trump a poner fin a las acciones que califica como hostiles, así como a respetar plenamente la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de Venezuela.
El documento finaliza con un mensaje directo: “No a la guerra. Sí a la soberanía y la paz”.
Esta es la segunda carta enviada por Maduro al secretario general de la ONU en el marco del incremento de la presencia militar estadounidense en el Caribe. La primera comunicación, remitida días atrás, ya expresaba preocupación por el aumento de patrullajes en la zona, aunque en esta ocasión el mandatario venezolano advierte que el despliegue alcanzó dimensiones “sin precedentes”.
Washington, por su parte, ha reiterado que el envío de buques y tropas tiene como objetivo reforzar la lucha contra el narcotráfico y proteger sus intereses estratégicos. La Casa Blanca subrayó que el presidente Trump está “preparado para usar todos los elementos del poder estadounidense” para enfrentar las amenazas provenientes del régimen venezolano.
Mientras tanto, Caracas insiste en que el despliegue militar constituye un acto de intimidación y un intento de desestabilización regional. El gobierno venezolano también ha invocado la declaración del Caribe como “zona de paz”, firmada en 2014, acusando a Estados Unidos de violar dicho compromiso.
La nueva carta busca sumar respaldo diplomático a la postura venezolana en medio de la creciente tensión. Maduro exhorta a Guterres a utilizar su liderazgo para convocar a la comunidad internacional y evitar un conflicto que, según advierte, pondría en riesgo la estabilidad de toda la región.
Hasta el momento, Naciones Unidas no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la petición venezolana, aunque fuentes diplomáticas confirmaron que la misiva ya fue recibida en la sede de la organización en Nueva York.
La tensión entre Washington y Caracas se mantiene en aumento, con un despliegue militar estadounidense de siete buques de guerra, un submarino nuclear y miles de marines en el sur del Caribe, mientras Venezuela refuerza su aparato militar interno y advierte que defenderá “a toda costa” su soberanía nacional.