Guardiola fue claro en la rueda de prensa previa al duelo de la última jornada de Champions contra el Brujas: «Si perdemos, estamos fuera. Si ganamos, seguimos». Al Manchester City solo le valía un triunfo en un Etihad que no quería vivir otro disgusto en una temporada para olvidar. Onyedika, tras una genialidad de Jutglà, enmudeció a los skyblues antes del descanso, pero el City reaccionó en el segundo acto con los tantos de Kovacic, Ordóñez en propia meta y Savinho, asegurando un play-off que estuvo en el aire demasiado tiempo.
El City cerrará esta fase liga de Champions en la 22ª posición, asegurando el play-off en el que tendrá que ganarse el billete a los octavos ante el Madrid o el Bayern. Sin embargo, el duelo a ‘vida o muerte’ contra el Brujas no iba a ser un camino de rosas.
Guardiola pedía calma. Temía que su City entrase en un estado de ansiedad al ver el autobús que había plantado el Brujas. Lo intentaron, sin éxito, Foden y Nunes con disparos lejanos. Gündogan estuvo más fino desde dentro del área, pero estaba en fuera de juego. Tocaba seguir remando.
A los 20 minutos, era De Bruyne el que buscaba perforar ese muro desde lejos, pero siempre aparecía una pierna bloqueando el disparo. El City cambió su plan y trató de cocinar el gol a fuego lento, pero lo que se encontró, un minuto antes del descanso, fue la ‘olla exprés’ del Brujas. Una genialidad de Jutglà en un contragolpe terminó en un centro al segundo palo para que Onyedika, sin oposición, silenciase el Etihad. El drama estaba servido.
Genialidad de Kovacic para iniciar la remontada
En el segundo acto, contra todo pronóstico, el City supo vivir con el resultado en contra. Kovacic calmó las aguas en el 53′ inventándose un golazo tras una magnífica conducción que definió con un disparo con música clavado al palo derecho de Mignolet. El segundo golpe lo dieron como los grandes campeones, después de un fallo del rival.
Tzolis desaprovechó un tres contra dos y en la siguiente jugada Ordóñez se introducía en propia meta un centro de Gvardiol. Guardiola expulsaba toda su rabia contra la nevera del banquillo. El éxtasis total llegó en el 77′ con la diana de Savinho.
El brasileño, que ya estuvo cerca del gol antes, durmió un balón con el pecho y superó a Mignolet por debajo de las piernas con la diestra. Siguió apretando el City, que no se fiaba con el 3-1, pero así terminó un partido que salvó un desastre prematuro y bochornoso.