Al responder cómo se puede cambiar el destino de un país, el Presidente Nayib Bukele dedicó parte de su intervención a cuestionar lo que considera una contradicción en las posiciones de algunos organismos internacionales sobre la seguridad pública.
El mandatario recordó que, antes de las medidas de seguridad implementadas por su Gobierno, El Salvador enfrentaba altos niveles de violencia. En ese contexto, criticó que, según su relato, las organizaciones internacionales no reaccionaran con la misma contundencia ante los homicidios y otros delitos cometidos contra la población salvadoreña.
Bukele también se refirió a los acuerdos con pandillas impulsados durante administraciones anteriores. Afirmó que estos recibieron respaldo de distintos sectores nacionales e internacionales, incluida la Organización de los Estados Americanos (OEA), y cuestionó que las pandillas pudieran mantener el control territorial mientras continuaban afectando a los ciudadanos.
El mandatario contrastó ese escenario con las reacciones internacionales a la estrategia de seguridad de su administración, que ha priorizado la captura y el encarcelamiento de integrantes de pandillas.
«No vamos a negociar con los grupos terroristas, sino que lo vamos a ir a poner en la cárcel, nada más», expresó al describir el enfoque de su Gobierno.
Bukele sostuvo que las críticas internacionales se intensificaron tras la aplicación de estas medidas. Según afirmó, todavía existen organizaciones no gubernamentales y organismos multilaterales que cuestionan las acciones de El Salvador, pese a los resultados que su administración atribuye a la estrategia de seguridad.
En su intervención, el Presidente Nayib Bukele también señaló que no cuestiona que los delincuentes tengan derechos, sino que considera que debe existir una mayor atención a los derechos de las víctimas y de la población que ha sufrido la violencia.
«¿Por qué solo se preocupan por los derechos de ellos y no los derechos de los niños, no los derechos de los ancianos, no los derechos de la gente inocente?», preguntó.
A partir de esa crítica, el mandatario afirmó que los gobiernos deben tener la determinación de tomar decisiones que respondan a las demandas ciudadanas, incluso cuando estas generen cuestionamientos internacionales. Su planteamiento formó parte de una reflexión más amplia sobre la independencia política, la responsabilidad de los gobernantes y la necesidad de no justificar la falta de resultados.







