La reciente aprobación de la reforma constitucional al proceso de elección de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha desatado un fuerte debate político en El Salvador. Se trata de la eliminación de las cuotas partidarias y la apuesta por la meritocracia, la oposición rechaza la iniciativa.
“Desde hace mucho tiempo se venía discutiendo la necesidad de un TSE más imparcial e independiente. Yo mismo fui vocero de ese planteamiento, pero lo que han hecho ahora es sacar a los partidos y quedarse con todo el control del Tribunal Supremo Electoral; eso representa un retroceso”, afirmó el analista político Carlos Araujo, exasesor del partido ARENA.
La reforma, impulsada por la fracción de Nuevas Ideas, modifica el artículo 208 de la Constitución y elimina las cuotas partidarias que anteriormente permitían a los tres partidos más votados proponer ternas para la elección de magistrados. Ahora, el proceso será abierto, público y centrado en la meritocracia y la transparencia, según los promotores de la medida.
La Comisión Política de la Asamblea Legislativa inició el trámite de ratificación el 30 de abril de 2026 y convocó a actores institucionales clave, como el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Registro Nacional de las Personas Naturales y el propio TSE, con el fin de incorporar aportes técnicos a la propuesta.
Según los impulsores de la reforma, las nuevas disposiciones favorecen la transparencia y la participación equitativa, respondiendo a demandas sociales por un sistema político más sólido y orientado al interés público. El rediseño busca además asegurar una mayor inclusión, especialmente ante el crecimiento de la comunidad salvadoreña en el exterior y el avance en el uso de nuevas tecnologías para el ejercicio de derechos políticos.Mientras Nuevas Ideas destaca que la medida fortalece la independencia del órgano electoral al despartidizarlo, sectores de oposición como Araujo rechazan la iniciativa.
La reforma forma parte de un paquete de cambios institucionales que incluyen mayor representación de la diáspora, y ha sido aprobada con celeridad gracias a la mayoría parlamentaria de Nuevas Ideas.



