En el marco de la audiencia única abierta contra 486 ranfleros y cabecillas de la MS-13, la Fiscalía continúa presentando pruebas clave sobre la forma en que esta estructura criminal operó a nivel nacional entre 2012 y 2022.
Durante la jornada, analistas expertos de la División Élite contra el Crimen Organizado expusieron conclusiones que evidencian la vinculación directa de los imputados con múltiples hechos delictivos, detallando los mecanismos utilizados para ejecutar crímenes en distintos territorios del país.
Uno de los elementos más relevantes surgió del peritaje realizado a un teléfono celular incautado a un miembro de la pandilla. De acuerdo con las investigaciones, los pandilleros identificaban previamente a sus víctimas, les tomaban fotografías y las compartían en grupos internos de la estructura criminal.
Posteriormente, los sujetos esperaban la autorización de los ranfleros —máximos líderes de la organización— para proceder con los asesinatos, evidenciando una cadena de mando estructurada y coordinada.
Un testigo también reveló que dentro de la jerga criminal utilizaban el término “válvula” para referirse a la autorización de cometer homicidios, principalmente dirigidos contra elementos de la Policía Nacional Civil y miembros de la Fuerza Armada.
Según la Fiscalía, este conjunto de pruebas demuestra de forma contundente la planificación, coordinación y ejecución sistemática de crímenes por parte de la MS-13, así como los protocolos internos que seguían para ordenar y consumar los asesinatos.






