En el intercambio, se les consultó explícitamente si consideraban a la MS-13 como una organización terrorista extranjera. Ante esto, el periodista Sergio Arauz optó por no emitir una postura clara, mientras que el representante de Cristosal señaló que la designación como grupo terrorista “no excluye a ellos de la protección de la ley” y calificó el tema como “de política”, insistiendo en que los derechos humanos deben prevalecer.
La situación ha causado revuelo en redes sociales y cuestionamientos, ya que la pregunta hacía referencia a la designación de la MS-13 como organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés), una categoría que permite al gobierno estadounidense ampliar herramientas para combatir estructuras criminales, incluyendo el seguimiento de financiamiento y operaciones internacionales.
En redes sociales los usuarios critican la falta de una respuesta directa y señalaron que este tipo de posturas contrastan con la política de seguridad impulsada por el presidente Nayib Bukele, la cual ha priorizado el combate frontal a las pandillas y ha sido respaldada por sectores, y principalmente la misma población, quienes destacan la reducción de la violencia en el país.






