El inicio de la Semana Santa estuvo marcado por una masiva participación de feligreses en el Centro Histórico de San Salvador, donde la tradicional procesión de Domingo de Ramos recorrió calles emblemáticas como la conocida calle de La Amargura, ahora accesible para cientos de familias.
“Antes no se podía caminar sobre la calle de La Amargura, ahora caminamos libremente y se aprecian las imágenes; a las procesiones asisten más personas. Ahora es más fácil para llegar”, expresó Salvador Vásquez, uno de los asistentes.
La procesión culminó en la Iglesia El Calvario, considerada un símbolo de fe y tradición en la capital, donde los feligreses entonaron cantos religiosos como muestra de devoción.
El párroco del templo, Elder Romero, destacó la alta participación de fieles y el fortalecimiento de la fe: “Hemos iniciado la Semana Mayor con la procesión del Domingo de Ramos… hemos visto una gran afluencia de personas, nos alegramos que esta apuesta de transmisión de la fe está dando frutos”, afirmó.
Tras la actividad, muchas familias continuaron con la tradición de colocar las palmas bendecidas en puertas y altares como símbolo de protección, mientras otras las conservan durante el año como recordatorio del inicio de la Semana Santa.








