Argentina concretó este martes 17 de marzo, su salida oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), culminando un proceso iniciado en 2025 por la administración del presidente Javier Milei.
El retiro se formalizó luego de completar los procedimientos diplomáticos requeridos, en medio de cuestionamientos del gobierno argentino hacia el rol y funcionamiento de la OMS, especialmente por su manejo durante la pandemia de COVID-19.
Desde el Ejecutivo argentino se ha argumentado que existen “profundas diferencias” con el enfoque del organismo, además de señalar una supuesta influencia política en sus decisiones. En ese sentido, la administración de Milei ha defendido la necesidad de priorizar la soberanía nacional en materia de salud pública.
El proceso de salida no estuvo exento de debate, ya que la estructura normativa de la OMS no contempla de forma clara la retirada de sus Estados miembros, lo que obligó a una interpretación jurídica y diplomática para concretar la desvinculación.
Analistas internacionales advierten que esta decisión podría limitar la participación de Argentina en instancias clave de coordinación sanitaria global, así como su acceso directo a programas de cooperación técnica. Sin embargo, el gobierno sostiene que el sistema de salud del país continuará operando con normalidad y sin depender del organismo internacional.








