El narcotraficante uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera fue capturado en Bolivia, poniendo fin a varios años en los que permaneció prófugo de la justicia internacional. La detención fue confirmada por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de Estados Unidos, que destacó que con esta acción “termina el reinado de terror y caos” atribuido al capo del narcotráfico.
Según la publicación oficial de la institución estadounidense, la captura se logró gracias al decisión del presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira en participar en el fortalecimiento de la cooperación entre las fuerzas de seguridad de Bolivia y EEUU.
Marset es considerado uno de los narcotraficantes más buscados de Sudamérica y era señalado por autoridades internacionales como líder de una estructura criminal dedicada al tráfico de cocaína hacia distintos mercados internacionales.
La operación que permitió su captura ocurre en el contexto de la cooperación regional impulsada mediante el acuerdo conocido como Escudo de las Américas, una iniciativa orientada a reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en el continente.
La propuesta fue planteada por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y posteriormente promovida y respaldada por el presidente de EEUU, Donald Trump, junto a un grupo de 17 mandatarios del continente que suscribieron el acuerdo para fortalecer el intercambio de inteligencia y las acciones coordinadas contra estructuras criminales transnacionales.
Autoridades estadounidenses señalaron que este tipo de cooperación busca fortalecer la seguridad regional mediante operaciones conjuntas, intercambio de información y coordinación entre fuerzas de seguridad de los países firmantes.






