En un entorno global que exige dinamismo, agilidad y, sobre todo, humanidad, Mapfre ha dado un paso decisivo en su historia. La compañía ha presentado oficialmente su nueva identidad visual, una evolución que no solo refresca su estética, sino que alinea su proyección externa con la profunda transformación interna que ha vivido en la última década para responder a las necesidades de los clientes y al contexto tecnológico. Esta renovación lanza un mensaje claro de liderazgo, crecimiento y una visión de futuro centrada en ser el aliado incondicional de sus asegurados.
Un activo estratégico para conectar con el futuro
La marca es, para Mapfre, mucho más que un logotipo; es un activo estratégico clave para el negocio. El objetivo de este cambio es conectar con audiencias más amplias y diversas, transmitiendo una mayor cercanía en un mundo cada vez más digital.
Bajo el propósito de «cuidar lo que les importa», la aseguradora busca que sus clientes avancen con determinación, brindándoles la confianza y seguridad necesarias para enfrentar nuevos retos. La nueva identidad respira la esencia de los años de historia de la organización, pero se moderniza para proyectar una imagen inspiradora, positiva y audaz que refleja la compañía dinámica e innovadora que es hoy.
Los pilares del cambio: El trébol y el rojo vibrante
El rebranding se apoya en elementos visuales icónicos que han sido resignificados para el contexto actual. El símbolo más arraigado de la compañía, el trébol, evoluciona con pétalos orgánicos que ahora transmiten unidad, cercanía y sostenibilidad. Mientras que las formas redondeadas denotan flexibilidad, el relleno del símbolo simboliza la fortaleza de una institución sólida y preparada para el mañana.

Uno de los cambios más reconocibles es la evolución de su color corporativo. Mapfre mantiene su rojo característico, pero lo transforma en una versión más vibrante y decidida, proyectando la fuerza y energía de un aliado que acompaña de cerca. Además, el uso de minúsculas en la tipografía del logo refuerza esa promesa de accesibilidad y proximidad emocional que define esta nueva etapa de la marca.
Compromiso con la sociedad y los mediadores
Este cambio significa la renovación del compromiso de Mapfre con la sociedad. La compañía se percibe hoy más conectada en lo digital y más cercana en lo emocional, una dualidad que permite ofrecer un servicio más personalizado y sencillo. En encuentros recientes con su red comercial, se ha enfatizado que este cambio supone un «antes y un después» en la evolución de la empresa, haciendo partícipes a los mediadores y agentes de esta nueva identidad.
La nueva imagen es una promesa de movimiento, de cercanía y de un compromiso constante con todos sus grupos de interés. Al reafirmar un liderazgo que se atreve a ser diferente y relevante, Mapfre busca construir un futuro más sólido y lleno de sentido, donde la innovación tecnológica se utilice para afianzar la confianza de quienes confían en sus servicios.
«Esta evolución de nuestra identidad visual en El Salvador no es solo un cambio estético; es el reflejo de una Mapfre más dinámica, tecnológica y, sobre todo, humana. Queremos que cada salvadoreño que vea nuestro icónico rojo, ahora más vibrante, sienta la confianza de que tiene a su lado a un aliado sólido que entiende sus necesidades actuales. Con este rebranding, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a las familias y empresas del país con soluciones digitales innovadoras, manteniendo siempre la cercanía y el propósito de cuidar lo que más les importa.» Gerardo Smart, CEO de Mapfre El Salvador.
Implementación global y progresiva
La renovación de la marca Mapfre no es solo un cambio de fachada, sino una declaración de intenciones hacia el mercado. La actualización se llevará a cabo de manera gradual durante los próximos tres años en todos los países donde la firma tiene presencia directa. Este plan de implementación abarca más de 4,600 oficinas en todo el mundo, así como canales digitales y las sedes principales de la compañía.
La transformación comenzará por los activos que la empresa considera más estratégicos, incluyendo la presencia online y las oficinas centrales, para luego avanzar hacia el resto de la red y otras sociedades como las unidades de reaseguro y grandes riesgos. Con esta estrategia, Mapfre asegura que su nueva identidad sea relevante y comprensible en cada mercado local, consolidando su posición como una marca global que nunca pierde de vista las necesidades individuales de cada cliente.






