El desarrollo del Ironman 70.3 San Salvador no solo representa un reto deportivo de alto nivel, sino también un importante impulso para la economía nacional.
Este evento internacional proyecta dinamizar sectores clave como hotelería, gastronomía, transporte, comercio y turismo, generando ingresos directos e indirectos para cientos de emprendedores y empresas locales.
Con la llegada de atletas nacionales e internacionales, así como sus equipos técnicos y familiares, se incrementa la ocupación hotelera, el consumo en restaurantes y la contratación de servicios logísticos.
Además, la exposición mediática posiciona a El Salvador en vitrinas deportivas globales, fortaleciendo su imagen como un destino seguro y competitivo para grandes eventos.
El triatlón recorre escenarios emblemáticos como el Lago de Ilopango, importantes tramos de la carretera Panamericana y sectores estratégicos de la capital, lo que también pone en relieve la infraestructura vial y la capacidad organizativa del país para albergar competencias de talla mundial.
Autoridades y organizadores destacan que este tipo de eventos no solo promueven el deporte, sino que generan encadenamientos productivos y oportunidades para pequeños negocios, desde ventas de artículos deportivos hasta servicios turísticos.
El presidente de Latam Sports, Pablo Sáenz, señaló que cerca de 1,200 atletas se han inscrito en el Ironman 70.3, de los cuales 350 son salvadoreños. Explicó que El Salvador fue elegido como sede por contar con infraestructura vial adecuada, condiciones óptimas para el desarrollo de las pruebas y un clima de seguridad favorable.






