Tras la reciente donación de 32 desfibriladores externos automáticos (DEA) por parte del Gobierno de Estados Unidos, la Dirección General de Protección Civil inició hoy un intensivo programa de capacitación para más de 150 guardavidas distribuidos en las principales playas y balnearios del país.
La formación, que se extenderá durante las próximas dos semanas, incluye módulos teóricos y prácticos sobre el manejo correcto de los DEA, reconocimiento de emergencias cardiorrespiratorias, aplicación de reanimación cardiopulmonar (RCP) de alta calidad y coordinación con el Sistema de Emergencias Médicas (SEM). Instructores certificados por la American Heart Association y personal especializado de Protección Civil dirigen las sesiones.
“Con estos equipos y la capacitación adecuada, estamos elevando drásticamente la capacidad de respuesta en nuestras costas. Un paro cardíaco atendido en los primeros minutos multiplica por cuatro o cinco las posibilidades de supervivencia”, explicó el director general de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, durante la ceremonia de apertura realizada en la playa El Tunco.
La donación de $50,000, entregada la semana pasada, representa el primer equipamiento masivo de desfibriladores en las playas salvadoreñas, convirtiendo al país en uno de los más avanzados de la región en materia de prevención de muerte súbita en espacios recreativos acuáticos.
Los guardavidas participantes resaltaron el impacto positivo de la iniciativa: “Antes dependíamos solo de nuestras manos y conocimientos básicos de RCP; ahora contamos con una herramienta que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en segundos”, comentó uno de los capacitandos.
Una vez finalizada la formación, los 32 desfibriladores serán distribuidos en zonas de alta afluencia turística —como El Tunco, El Zonte, El Sunzal, Costa del Sol, El Cuco y Mizata—, con mantenimiento programado y simulacros periódicos para garantizar su operatividad permanente.
Esta acción forma parte de la estrategia nacional “Playas Seguras 2026”, que combina equipamiento moderno, capacitación continua y campañas de concientización para reducir ahogamientos y emergencias cardíacas en el litoral salvadoreño, beneficiando tanto a residentes como a los miles de turistas nacionales e internacionales que visitan el país cada año.






