Un video que circula en redes sociales muestra a Norman Quijano reunido con Paolo Lüers en el bar “La Ventana”, establecimiento que fue propiedad del exmediador de la tregua entre pandillas. Las imágenes han cobrado relevancia pública luego de que Quijano fuera entregado por las autoridades de Estados Unidos y trasladado a un centro penitenciario para cumplir su condena por los delitos de agrupaciones ilícitas y fraude electoral.
En el material audiovisual, Lüers expresa palabras de admiración hacia Quijano mientras comparten bebidas en el lugar. “Salud Norman y gracias por venir aquí. Vamos a brindar aquí. Yo lo que quería expresar en esto, y yo conociéndote, tengo esa impresión de que tú realmente sos alcalde. Yo nunca he visto a alguien tan a gusto en lo que haces”, se escucha decir a Lüers en el video.
Quijano responde resaltando su gestión como alcalde de San Salvador y el orgullo que, según afirma, le produjo administrar la capital. “A mí me encanta ser alcalde, Pablo. Yo he expresado quizás el más alto honor que me han dado los capitalinos y que me ha concedido Dios es poder administrar, gerenciar la ciudad de San Salvador, que es la capital de la República”, afirma en la grabación.
El video vuelve a generar debate debido al contexto judicial de ambos personajes. Norman Quijano fue condenado a 13 años y cuatro meses de prisión por haber negociado con pandillas a cambio de apoyo electoral durante la campaña presidencial de 2014, cuando fue candidato del partido ARENA. La justicia salvadoreña determinó que dichas negociaciones pusieron en riesgo la seguridad y la vida de la población.
Por su parte, Paolo Lüers ha sido señalado por su participación como mediador en la llamada tregua entre pandillas, un proceso impulsado años atrás y que involucró contactos directos con estructuras criminales. Lüers también ha enfrentado señalamientos judiciales por su presunto rol como intermediario en negociaciones entre pandillas y actores políticos.
La difusión del video ocurre el mismo día en que Quijano fue puesto a disposición de las autoridades salvadoreñas, reforzando el interés público sobre las relaciones que sostuvo con personas vinculadas a procesos de diálogo o negociación con pandillas, hoy ampliamente cuestionados y judicializados.






