El régimen de Daniel Ortega autorizó la liberación de alrededor de 60 personas que habían sido arrestadas en los días previos por expresar apoyo o interactuar en redes sociales con noticias sobre la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
La medida se produjo después de una advertencia pública de Estados Unidos, que había exigido la liberación de todos los presos políticos y criticado las detenciones arbitrarias en Nicaragua.
Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, los detenidos, muchos de ellos capturados por dar “me gusta” o comentar en redes sociales sobre la operación contra Maduro, fueron enviados a sus hogares bajo libertad condicionada, con restricciones de movilidad y la obligación de firmar diariamente ante la policía.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que el anuncio oficial de excarcelaciones podría ocultar una política de “puerta giratoria”, en la que las autoridades liberan a algunos detenidos mientras continúan arrestando a otros, manteniendo así un control represivo sobre voces críticas.
La liberación masiva se da en medio de una creciente presión internacional sobre el gobierno de Ortega, acusado de violaciones a derechos humanos y de mantener a críticos y opositores bajo detención arbitraria.
Estados Unidos ha insistido en que la libertad debe ser incondicional, sin arresto domiciliario ni nuevas detenciones, y ha descrito las prácticas del régimen nicaragüense como un intento por silenciar la disidencia.









