El presidente Nayib Bukele respondió a una publicación que analizaba la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en El Salvador, cuestionando lo que calificó como conclusiones apresuradas basadas en una lectura parcial de los datos.
A través de sus redes sociales, el mandatario subrayó que sin un contexto histórico completo cualquier análisis resulta incompleto y puede conducir a interpretaciones erróneas.
El Jefe de Estado recordó que El Salvador arrastra una violencia estructural desde la guerra civil de la década de 1980, un fenómeno que, según explicó, nunca se cerró del todo y que derivó en picos extremos de homicidios a mediados de los años 90 y nuevamente en 2015 y 2016.
En ese período, incluso los años menos violentos mantenían niveles de homicidios comparables a los de una zona de guerra activa, como se observa en la primera gráfica, que muestra una tasa históricamente elevada en contraste con países como Estados Unidos.
El presidente señaló que 2018 fue el último año no influenciado por las políticas de su administración. Con la llegada de su gobierno en junio de 2019 y el lanzamiento del Plan Control Territorial el 20 de ese mes, se evidencia un quiebre en la tendencia.
La segunda gráfica, correspondiente a los homicidios mensuales de 2019, refleja una caída sostenida a partir de julio, coincidiendo con la implementación de la nueva estrategia de seguridad.
De acuerdo con Bukele, la reducción continuó durante 2020 y 2021, pero fue en 2022, con la ofensiva total contra las pandillas y la instauración del régimen de excepción, cuando los niveles de criminalidad descendieron a rangos propios de un país seguro.
La tercera gráfica refuerza esta afirmación al mostrar cómo, para 2023, El Salvador registró una tasa de homicidios inferior a la de Estados Unidos y, en 2024, por debajo de la de Canadá. Para 2025, el mandatario aseguró que la tasa cayó un 30% adicional, situándose incluso por debajo de la de varios países europeos.
En mandatario salvadoreño también destacó un cambio en la naturaleza de los homicidios. Según explicó, alrededor del 90% de los casos actuales están vinculados a violencia intrafamiliar o riñas entre personas bajo los efectos del alcohol, delitos que describió como los más difíciles de prevenir debido a su carácter privado. Aun así, resaltó que el país ha alcanzado una tasa total de resolución y condena, como se observa en la cuarta gráfica, donde la impunidad pasa de niveles cercanos al 97% en 2019 a cero en 2025.
En ese contexto, el presidente Bukele afirmó que ya no existen zonas inseguras en el territorio nacional y que delitos como la extorsión, que anteriormente afectaban a cerca del 80% de los salvadoreños, prácticamente han desaparecido. Los pocos casos restantes, añadió, se concentran principalmente en estafas o en el uso indebido de información e imágenes personales.
Con base en estos datos, Nayib Bukele concluyó que El Salvador ha pasado de ser considerado la capital mundial del homicidio a posicionarse como el país más seguro del hemisferio occidental, con la meta de convertirse en el más seguro del mundo.





