El gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión inmediata de todas las decisiones de asilo tras el tiroteo registrado en Washington D.C., en el que un ciudadano afgano que contaba con estatus de asilo disparó contra miembros de la Guardia Nacional, provocando la muerte de una de ellas y dejando a otro soldado en estado crítico.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) comunicó que la medida busca garantizar que cada extranjero sea inspeccionado y verificado “al máximo nivel posible”, y que la pausa se mantendrá hasta que se puedan implementar controles de seguridad adicionales.
La decisión afecta a millones de solicitudes de asilo pendientes, que quedarán en pausa sin un plazo definido para reanudarse. Además, se ha informado que también se detendrá temporalmente la emisión de visados para ciudadanos afganos.
Esta acción se enmarca en la política migratoria del presidente Donald Trump, quien previamente había anunciado su intención de frenar la inmigración proveniente de los denominados “países del tercer mundo”, argumentando razones de seguridad nacional. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el impacto humanitario que la medida podría generar, afectando a personas que huyen de contextos de violencia y persecución.
El gobierno estadounidense no ha detallado cómo se implementarán los nuevos controles de seguridad ni cuándo se retomarán las decisiones de asilo, generando incertidumbre entre los solicitantes y la comunidad internacional.













