Ordeña vacas por la mañana y por la tarde entrena y juega fútbol. Así suele transcurrir un día en la vida Jonathan Orlando Umaña Cruz en el Caserío Chimalapa, del Cantón El Panal en Metapán.
Ayudar a sus padres con las actividades agrícolas y la ganadería son parte de las tareas diarias de Jonathan, uno de los cuatro jugadores de la Liga Nacional de Fútbol (LNF) que viajarán este viernes hacia Portugal para entrenar por 11 meses en el Centro de Alto Rendimiento de Bsports.
La rutina de Jonathan, jugador del campeón Santa Ana Municipal, comienza a las 5:00 de la mañana con el ordeño de las vacas para tener lista la leche que sale a vender su madre, doña Irma Cruz, en los alrededores del Caserío Chimalapa.
Finalizada esta tarea, pasa a alimentar al ganado en el potrero que está muy cerca de su casa y de donde salen los principales ingresos de la familia.
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En el comienzo de 2023, el trabajo agrícola de Jonathan y su padre Rodolfo Umaña está enfocado en terminar de recoger y almacenar el maíz, el frijol y el maicillo. Con respecto al cuido del ganado, tiene que alimentarlo por lo menos tres veces al día.
«Cuando me toca entrenar me tengo que levantar más temprano para ayudarle a mi papá con el ganado. Tenemos unas 21 cabezas, pero también sembramos maíz, frijol y maicillo; es una manzana que se siembra cada año», explicó el jugador.
Jonathan se ha convertido en la mano derecha de su padre y ejemplo a seguir en un hogar conformado, además, por sus hermanas Iris, de 11 años y Génesis, de 17.
En el campo académico, Jonathan logró el título de bachiller hace dos años y desde entonces la agricultura, la ganadería y el fútbol pasaron a ser sus principales actividades.
Sobre su carrera futbolística, explicó que comenzó a los 11 años en la Escuela Palmeiras y un par de meses después logró integrarse a las divisiones menores de Isidro Metapán, pero luego apostó por integrarse al Santa Ana Municipal, equipo con el que logró el título de campeón en la LNF.
«Vi que la Liga Nacional de Fútbol del INDES era una buena oportunidad para los jóvenes y Santa Ana Municipal me dio el espacio con el que fui campeón», mencionó.
Tras el anuncio de que se iba a entrenar a Portugal, Jonathan admitió que le tomó por sorpresa la buena noticia.
«Cuando mencionaron mi nombre no sabía qué hacer, si reír o llorar, no tenía palabras para explicar lo que se siente. Para mi familia fue una alegría inmensa y hubo lágrimas de felicidad y de tristeza, porque mis padres están acostumbrados a que uno esté siempre con ellos, pero entienden que es una gran oportunidad», dijo el jugador de 20 años.
Umaña entrenará en el Centro de Alto Rendimiento de Bsports junto a Gustavo Laínez, del San Salvador FC; Óscar Daniel Gómez Chigüila, de Ahuachapán, y su compañero de equipo Steven Menjívar.
«Solo uno sabe el esfuerzo que se hizo para que llegara este momento pero los tiempos de Dios son perfectos y valió la pena todo el sacrificio. Llegué a la visorias decidido, era la oportunidad que había esperado y demostrar que tengo talento. Ahora voy a Portugal a buscar el sueño de quedarme y jugar en Europa», explicó Umaña.
Jonathan explicó que ser futbolista profesional es su principal anhelo deportivo. «Dios quiera y me dé la oportunidad de jugar en Europa y algún día defender los colores de la selección nacional. Sin duda este viaje a Portugal me traerá muchos beneficios», recalcó.
Su madre, Irma Cruz, y su padre, Rodolfo Umaña, viven el momento con sensaciones encontradas. Por un lado está la alegría de ver cumplido un sueño deportivo de Jonathan, pero aún no se resignan a estar sin él 11 meses.
«Mi futuro es la pelota, nos dijo un día y ahora estamos emocionados, porque no se esperaba tan pronto esta oportunidad que desde niño deseaba, lloramos de alegría y nos vamos a quedar tristes por 11 meses que no lo veremos», dijo Irma Cruz, entre sollozos.
También entre lágrimas, Rodolfo Umaña le desea lo mejor a su hijo y le reiteró uno de sus consejos. «Que demuestre que en el país también hay jugadores que pueden darle algo a El Salvador. Le dimos gracias a Dios por esta oportunidad, aunque me hará falta porque es el único que me apoya en las tareas, pero que aproveche la oportunidad».